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Industrias editorial y gráfica piden declaratoria de emergencia

Quito, 26 de mayo de 2020

Representantes de las industrias  relacionadas con la cadena productiva de libro, sector editorial y gráfico piden al presidente Lenín Moreno, que declare que en emergencia a este sector que es el provee de textos escolares a las instituciones públicas y que genera aproximadamente 150 mil fuentes de empleo directo.

Actualmente, atraviesan una crisis económica que amenaza con su desaparición, no solo por la paralización productiva, también por las recientes decisiones gubernamentales.

Las imprentas que han participado en las subastas inversas para la impresión de 15 millones de textos escolares para los regímenes  Costa,  Sierra  y  Amazonía  se sienten  perjudicadas porque se les ha pagado con bonos del Estado, los  cuales  son  muy  difíciles  de  negociar  en  la  bolsa  de  valores,  generando  una  cadena  de iliquidez para las imprentas; amenazando la estabilidad económica de talleres, proveedores de papel e insumos gráficos, editores y, sobre todo, de los trabajadores y sus familias.

Cabe recalcar que en la compra hecha por Ministerio de Educación se ahorró el 25% del valor presupuestado, en la impresión de dichos textos. La industria gráfica y editorial también alerta que, la falta de pago afectará a cientos de miles de estudiantes que no contarán con el material educativo, recurso indispensable en la formación académica.

En la carta dirigida al Presidente Moreno y varios ministros de Estado como Monserrate Creamer (Educación), Iván Ontaneda (Producción), Richard Martínez (Economía), Juan Fernando Velasco (Cultura), se solicita que el pago de dichos contratos se realice en efectivo y no en CURS (órdenes de pago en bonos).

Adicionalmente, la decisión del Ministerio de Educación de suspender el inicio de clases en el régimen Costa también afecta a este sector productivo, ya que existen más de diez millones de textos escolares, cuadernos de trabajo para el estudiante y miles de guías  didácticas  impresas para los  docentes  que,  al no ser  entregados, se convertirían en desecho. Hasta el momento, el Ministerio de Educación no ha dispuesto alternativas para el uso de este material, que le ha costado cientos de miles de dólares al Estado.

El presidente del Sector Gráfico de la CAPEIPI, Mauricio Miranda, en coordinación con la Asociación Ecuatoriana de Editores de Libros de Textos, Asociación de Industriales Gráficos de Pichincha, Cámara Ecuatoriana  del Libro, Núcleo de Pichincha y la Asociación Ecuatoriana del Libro Infantil y Juvenil, también solicitan que se declare al libro y texto escolar como un producto  prioritario  y, por tal razón, que se autorice su comercialización en librerías y papelerías.